



Io sono arrivato a lItalia. Aquí les cuelgo una estampa típica de Leverano, los motocarros, que a algunos les recordará a la película "Plácido", pero que aquí están de rabiosa actualidad. Mi dispiace, pero tengo un acceso a Internet molto piano y poco más puedo contar, pero les prometo informarles de mis experiencias. De momento, comunico que estoy en un convento franciscano que está siendo restaurado y que da bastante paura por la noche. Ya colgaré más fotos alltro dia. Arrivederci.
Un poco de publicidad nunca viene mal: estos dos sujetos se cuentan entre mis amigos y han cogido de nuevo sus instrumentos (musicales) para dar un concierto en el marco incomparable del Restaurante El Arriate en El Puerto de Santa María (Cádiz). Si pasan por allí no pierdan la oportunidad única de una cena excelente amenizada por la música de Daniel Chávez y Rafael Carrasco.
Como vimos en el anterior capítulo, el zombie ya había nacido y daba sus primeros y titubeantes pasos a lo largo de la década de los setenta, pero tuvo que ser de nuevo el padre de estas criaturas el que tuvo que reaparecer e insuflarle nueva vida al género, llevándolo a uno de sus puntos álgidos. Romero, después del éxito conseguido por La noche de los muertos vivientes intentó aparcar el tema zombie y se embarcó en una serie de proyectos personales como Los Crazies (1973) o Martin (1977), con los que no consiguió mucha repercusión, aunque hoy en día sean consideradas películas de culto. Así que marchó a Italia, donde ese artista del giallo que hoy atraviesa horas bajas llamado Dario Argento le produjo la gran perla de este tipo de cine: "Zombi / Dawn of the dead". El film obtuvo tal éxito que la maquinaria exploitation italiana no iba a tardar en darle respuesta. El primero en responder fue Lucio Fulci, con la cara dura y desparpajo habitual en él con Zombi 2/ New York bajo el terror de los zombis. El italiano vendió la peli como secuela del film de Romero y la jugada le salió redonda, porque obtuvo una recaudación similar o superior. A este delicioso engendro le seguirían muchos más, destinados a llenar la programación de los cines de barrio y después las estanterías de los videoclubs.
quí todo es más grande, más largo y sin censurar. La parábola política se hace mucho más evidente: los supervivientes se esconden en un centro comercial y disfrutan del consumismo mientras la muerte les espera fuera, en una especie de metáfora del primer mundo rodeado de pobreza. Y aquí no acaban los simbolismos: los supervivientes se preguntan por qué los zombies acuden en masa al centro comercial y uno de los protagonistas dice que será "por qué intentan repetir lo que hacían en su vida diaria cuando estaban vivos". Je ,je. El comienzo de la peli ya es toda una declaración de principios, con la policía asaltando unos pisos donde los vecinos ocultan zombies (siguen queriendo a sus familiares aunque sean amasijos de carne podrida ávida de comer humanos) y en el inicio ya vemos más gore que en todos los filmes del tema realizados a lo largo de la década. Luego está la incorporación por partida doble de Tom Savini (para aquellos que no lo conozcan, el Sex Machine de Abierto hasta el amanecer), a cargo de los efectos especiales y con un papel de motero saqueador en la parte final. Romero sigue incorporando a un protagonista negro que es el que mayor sentido común demuestra (Ken Foree, actor de culto al que podemos ver en Resonator, El dentista, en el remake de esta peli repitiendo la frase más genial de la misma: "cuando el infierno se queda sin sitio, los muertos vuelven a la tierra" o en el último remake de Halloween).
! Amigos, se os puede olvidar la peli entera, pero ese mítico combate se te queda grabado en el subconsciente ad aeternum. Las dos criaturas que más terrores sembraron en los 70 juntas por fin (aunque al final no queda muy claro quién gana la refriega). Otra cosa inolvidable es la banda sonora, es tan cutre como la música de un videojuego de la época, y lo peor es que se te instala en la cabeza para no irse en semanas (de hecho, ya la estoy recordando, shit!). Otra escena para la eternidad es la del ojo atravesado por un palo astillado, de ecos buñuelianos. Pasando ya a la peli en sí, en realidad se nota que Fulci no había visto aún la peli de Romero y que aprovechó el éxito de la misma para titularla así, porque Zombi 2 es más una peli de muertos vivientes del Caribe y el argumento no tiene nada que ver con la otra. Ah, se me olvidaba, otra razón por la que amo este film es porque en realidad New York aparece sólo unos pocos minutos en pantalla, al principio y al final. Imagínaos la cara del espectador de la época, cuando le prometían una Nueva York devastada y resulta que la Gran Manzana sólo sale unos minutos (la invasión te la tienes que imaginar que tú). Jua, jua! Eso sí que es morro!
Y volvemos de nuevo con el realizador romano. Esta peli quizás sea la mejor que hizo. De nuevo sacrificó el guión para primar la atmósfera. En esta ocasión, aunque también contó con un presupuesto paupérrimo, contó con unos colaboradores que se lo curraron muy bien y casi parece una peli de serie A. La verdad es que la aparición zombie es más o menos escasa, pero son como mandan los cánones. En esta ocasión la influencia de Lovecraft es aún mayor y el hecho de que la historia de nuevo esté deslavazada y no te enteres prácticamente de lo que está pasando, da mucho yu yu. Recuerdo que el final me dio hasta miedo y todo.
Supongo que se puede estar de acuerdo más o menos de acuerdo con la afirmación de que España durante los 60 y 70 dió grupos más o menos "decentes", desde Los Angeles pasando por Los Bravos, Los Brincos para finalizar con Tequila o Burning. No obstante, por mucho que a uno le gusten estos grupos, no puede pasarse por alto que su condición no pasa de clónicos de grandes grupos del mundo anglosajón como The Beatles o The Rolling Stones, principalmente.
No, no me he equivocado al poner el título, este palíndromo significa en ruso "Termen no morirá" y son unas palabras que un periodista ruso dedicó al inventor del theremin, Lev Thermen, más conocido por su nombre afrancesado, Léon Theremin.
La película se inscribe dentro del género negro italiano, conocido como poliziottesco, un subgénero de los setenta que intentaba explotar el éxito de la saga de Harry el Sucio con policías que usaban métodos expeditivos y se tomaban la justicia por su mano. No obstante, Milano Calibro 9 es una rara avis dentro de esta corriente, por su calidad y porque el punto de vista que adopta la narración no es el de la policía sino el de los delincuentes. Ugo es un ex convicto que recién salido de la cárcel tiene que soportar la presión de la policía y de un sádico mafioso con tendencia a la sobreactuación (algo que se puede llegar a perdonar en un italiano) llamado Rocco. Todos creen que Ugo sabe dónde se esconde una cuantiosa suma de dinero producto del tráfico de drogas y quieren recuperar el dinero. El ex convicto recurrirá a un antiguo amigo para pedirle ayuda y protección y también volverá a ver a su ex-novia, una espléndida Barbara Bouchet que está increíble en una secuencia de baile de la cual pongo unas cuantas capturas a continuación.
En cuanto al director, Fernando di Leo, poco puedo decirles, salvo que tiene otra película del mismo año y con muy buena pinta llamada "La mala ordina", para la que contó como protagonistas con dos secundarios de lujo hollywoodienses como Henry Silva y Woody Stroode. No obstante, el hecho de que en esta peli no haya caras conocidas redunda en beneficio de la historia, llena de giros argumentales y sorpresas. El no contar con ningún actor al que asociemos directamente con el rol de bueno o de malo, hace la trama mucho más inesperada y menos rutinaria, más "imprevista". En este sentido, de nuevo junto la pata con la oreja y la relaciono con otra peli con la que aparentemente no tiene nada que ver, la magnífica Get Carter (ojo, la de Michael Caine), que también me transmitió esa sensación de que cualquier cosa podía pasar.
Y aquí una prueba gráfica de que el actor que interpreta al malvado y desquiciado Rocco (Mario Adorf) sobreactúa una mijita:


Completo el repaso ochentero, sé que me dejo en el tintero un montón de grupos y de canciones memorables y buenísimas, pero harían falta decenas de recopilatas para hacer justicia, además , como suele decirse "no están todos los que son, pero sí son todos los que están". En fin, en él podrán encontrarse con The Special AKA, Bronski Beat, INXS, David Bowie, The Sound, XTC, Trio (con una canción que sería un hit en discotecas zombies por su extremísima simplicidad) o Yello. Que ustedes lo pasen bien.
Larry Cohen es un director conocido por ser uno de los nombres claves de la serie B americana, entre sus méritos se cuentan realizar las tres partes de la bizarra It's alive (que contó con la música de Bernard Herrmann en la primera parte), realizar los guiones de la saga Maniac Cop, dirigir cosas tan psicotrónicas como La serpiente voladora o The Stuff (un clásico de los videos comunitarios, la del refresco que abducía a la gente). Pero antes de eso consiguió sus credenciales con la blaxploitation, concretamente con este título. Para los que no sepan lo que es la blaxploitation, breve introducción: eran películas de serie B que contenían todos los tópicos de los géneros (casi siempre del cine negro o los hardboiled, aunque también hubo excepciones como Blacula) pero protagonizadas por gentes de color. Y no se equivoquen: no eran iguales que las de Will Smith, surgieron como respuesta al "negro bueno y simpático" encarnado casi siempre por Sidney Poitier, estos negros eran malotes, malhablados, peligrosos y tíos duros. Además les gustaba tirarse a las blancas y los malos en un 90 por ciento de las ocasiones eran de raza caucásica. Lo de "exploitation" viene porque se hacían en serie y para explotar una moda o gusto del público que hubiese sacado a la luz el cine de gran presupuesto (por ejemplo, hay multitud de exploitations de La Guerra de las Galaxias). Espero haber sido didáctico en esta introducción.


Del alemán "doppel" (doble) y "gänger" (andante), o al menos eso asegura la wikipedia. Ya que he abierto la veda de las revelaciones personales, hoy me he acordado (supongo que por aquello del stress, que hace que recuerdes las cosas más peregrinas) que de pequeño no conocía este palabro ni su significado, de hecho lo he conocido hace poco, pero ya me acojonaba.
No soy muy amigo de reflejar mis vivencias personales en el blog utilizarlo como diario, pero me ha ocurrido una cosa que me ha producido una honda impresión. Hace algún tiempo cursé una solicitud para las becas de postgrado Leonardo y cuál sería mi ilusión cuando a primero de este mes me comunicaron que había entrado en el programa. Mis preferencias eran 1) Irlanda, 2) Reino Unido y 3) Italia y me acabo de enterar que mi destino es el país de la bota. Aunque esté contento, no puedo ocultar que estoy un poco decepcionado por no haber sido elegido para ir a los dos países de habla inglesa, lo que me vendría de órdago para perfeccionar la pronunciation, o haber incluido entre mis preferencias la isla de Malta, donde también son angloparlantes.
Este post es sólo para avisarles de que se ha editado recientemente el cd "Twin Peaks All new season two and more" y es buenísimo!!! Si como un servidor ya tenían gastado de tanto escucharlo el disco que salió en 1990 con la música de la primera temporada no duden en pillarse éste; no les defraudará.
Y seguimos con la lista de películas de los comedores de carne cruda. Si en el anterior post repasábamos cómo se iba creando la iconografía del zombie postmoderno, así como las constantes del género, en esta segunda parte veremos cómo nace y evoluciona el muerto viviente durante la década de los setenta. Si en el anterior post todas las películas reseñadas eran inéditas en nuestro país, ahora le toca al turno a las producciones independientes y exteriores a la industria de Hollywood. Países como Canadá, España o Italia serán los que recojan el testigo de George A. Romero y consigan que arraigue este icono del cine de terror actual. Como dejé claro anteriormente no pretendo ser exhaustivo y seguro que me dejo en el tintero muchas pelis por comentar, por no haberlas visto o porque, según un criterio purista, no son films ortodoxamente "de zombis".
presupuesto fue lo que seguramente dió lugar a que toda la cinta esté rodada en interiores, transmitiendo una sensación particular de claustrofobia. El equipo creativo se planteó titularla como "la noche de los comedores de carne" (night of the flesh eaters) y es que se introdujo un elemento que iba a revolucionar el género: a los zombies (nadie sabe muy bien por qué) les da por comer carne humana, haciéndo del torpón zombie clásico algo mucho más peligroso. Una aclaración: aunque en esta peli nace el mito de que existe un contagio de la epidemia a través de los mordiscos, estoy en desacuerdo con él y creo que hay algo en el ambiente que hace que todo el que se muera se convierte irremediablemente en zombie (aquí se habla de un satélite espacial, pero no queda nada claro), lo que pasa es que cuando te muerden te entra un peaso infección que hace que la palmes en nada.

Esta coproducción hispano-italiana se adelanta en el tiempo al Zombi/Dawn of the dead de Romero y nos presenta (por fin!) unas escenas gores y desagradables de los muertos vivientes comiendo higadillos de pollo en rabioso color para mayor satisfacción de los fans. Por otro lado, exagera los elementos políticos de Romero llevándolos casi a la parodia; así, los muertos reviven por un experimento del gobierno, que aplica ultrasonidos al subsuelo con el objetivo de incrementar la producción agrícola. Tampoco hay que olvidar al reaccionario comisario de policía que odia más a los hippies que a los zombies. De lo mejorcito del terror español de la época, junto a Pánico en el transiberiano (Eugenio Martín, 1973).
Esta peli también ocupa un lugar destacado en mi panteón zombitaco, pero por razones diferentes a la calidad. En realidad es la típica peli casposa de Paul Naschy (a pesar de sus numerosos fans, a mí sus pelis no dejan de parecerme muy cutres), pero contiene una escena histórica: Luis Ciges (P.Tinto) convertido en zombie!!! Para añadir más mal rollo al asunto, mata a una tía con una hoz y el tío warrón antes la despelota. No recordaba semejante shock desde que vi a Manuel Alexandre (aka Don Matías en las pelis de Parchís) convertido en el violador de una muñeca a Tamaño natural (Luis García Berlanga, 1974) mientras grita "Toma, guarra!".
El prolífico Mario Bava dirigió en 1968 la adaptación al cine del cómic Diabolik, creado en 1962 por las hermanas Giussani y que debido a su éxito aún sigue editándose. Este director italiano fue el responsable del aspecto visual del giallo y era un maestro de la fotografía, llenando sus películas de colores chillones e irreales que las hacen reconocibles al instante.
La trama del film es completamente inverósimil, pero su incapacidad de tomarse en serio es lo que la hace deliciosa. El nivel de despiporre y de exageración es tan grande como la base submarina de nuestro ladrón, tanto que llega el punto de que en un intento de capturarlo la policía irradie un cargamento de oro para poder seguir la huella del criminal siguiendo la radioactividad. O a que Diabolik dinamite todo el Departamento de Hacienda para que el gobierno no tenga recursos para perseguirlo.

“30 días de oscuridad” está basada en un cómic del mismo título; Steve Niles, la planteó como una película y, ante la negativa de los estudios de rodarla, creó una novela gráfica. Por suerte para nosotros, el autor ha querido permanecer como guionista en su adaptación a la gran pantalla e incluso ha incluido detalles nuevos.
La trama del film es tan sencilla como novedosa: un grupo de vampiros acude al pueblo situado más al norte del planeta, en Alaska, donde una vez al año la noche dura 30 días. Al no tener que hibernar durante el día, las criaturas son casi invulnerables y pueden zamparse tranquilamente a todos los habitantes del pueblo, que se muestran impotentes ante la amenaza. El sheriff del pueblo, junto a su ex mujer y un grupo de supervivientes intentan seguir con vida hasta que vuelva la luz del sol.
La verdad es que, como aficionado al cine de terror, emití un suspiro de alivio al ver esta película, después de las recientes decepciones que han supuesto dos proyectos tan ambiciosos como Soy Leyenda (o como desaprovechar una novela genial para realizar un flojo remake de la chusca pero entrañable El último hombre… vivo) y Halloween: El regreso, dirigida por el ex cantante Rob Zombie (o la prueba de que no basta con ser fan del cine de terror para ser un buen director), y comprobar que la calidad del film está muy por encima de la media actual.
“30 días de oscuridad” es una película de género, que plantea situaciones que los aficionados al cine de vampiros ya han visto antes, pero los personajes resultan creíbles, la trama engancha y emociona. Además, da miedo sin recurrir a los sustos fáciles, lo cual no es poco hoy en día.
La película maneja muy bien los mecanismos del suspense al principio para inquietarte ante la llegada del grupo de no muerto y luego no suelta la acción de forma que no deja al espectador un rato de respiro.
No esperéis ver aquí a los vampiros elegantes o seductores del tipo Bela Lugosi o Brad Pitt, estos vampiros se parecen más a los de Vampiros, de John Carpenter : están completamente animalizados y su aspecto no es nada atractivo. Además no pegan el típico mordisco, sino que le hacen un estropicio del quince a las pobres víctimas. Por otro lado, son los vampiros más mortíferos que he visto en el cine, ya que a su clásica fuerza sobrehumana hay que añadirle la ultrarápidez. Supongo que este tipo de avisos es innecesario, porque los amantes del cine de terror no le hacen ascos a la hemoglobina, pero hay mucha sangre y una escena especialmente gore en el tramo final que han incluido en un acto de valor inusual en estos días, ya que les ha habrá hecho perder millones al subir la calificación de edad recomendada para verla.
Como amante del género, no puedo dejar de recomendar esta peli no sólo a los que amen a las criaturas de la noche, sino también a los aficionados al género zombie. Y es que, al contar con un mes de noche, la única respuesta de los humanos es la misma que en el cine de muertos vivientes: esconderse e intentar resistir. En este sentido, 30 días… transmite muy bien la sensación de angustia de los supervivientes.
La única pega de la película tal vez sea que el clímax final se hace un poco corto, después de varios encuentros espeluznantes y adrenalínicos con los vampiros la batalla final se hace un poco rápida.
En el apartado interpretativo, destacar la actuación de Ben Foster como esbirro de los vampiros (el clásico papel de humano repugnante que ayuda a los vampiros), que también hace de villano en 3:10 to Yuma y que parece estar especializándose en este tipo de papeles de perturbado. Y la pareja protagonista, Josh Hartnett (La dalia negra, The faculty) y Melissa George (Turistas). Es de agradecer que no sólo sean dos caras bonitas sino también actores aceptables y hagan sus personajes creíbles.
Conclusión: una película bien hecha que por un lado no innova en el género de vampiros, pero sí entretiene y emociona.